sábado, 17 de abril de 2010

Triste Guitarra



Recuerdo cuando una vez dijiste que todo estaría bien, que no importaban las diferencias, que no importaba el tiempo, nada, solo tu y yo, lo demás estaba de más…
Y bueno, aquí me encuentro caminando entre payasos que no me hacen reír, el viento golpea mi cara y ni con eso se asoman mis lagrimas, a lo lejos suena una guitarra, mi paso se hace lento, mi cuerpo se vuelve pesado… y mi alma se quiebra…
Cada acorde me dice que tu ya no estas, que debo llorar, tal vez, llorarte por última vez, a lo lejos el sonido de la guitarra me dice que esta bien sufrir, me recuerda que no tengo que ser dura siempre, que cuando estoy sola puedo llorar abrazada al sonido de una guitarra.
Me siento a orillas de la vereda, enciendo un cigarro y siento la primera lagrima correr, la veo caer lentamente sobre el pavimento y estrellarse sin piedad golpeando al infinito, luego la sigue un mar acompañado de sollozos y lamentos, la brisa me acaricia el pelo, las hormigas en un gesto respetuoso se alejan y me dejan llorar en paz, las hojas de los árboles reprotegen del sol para evitar que su calor sequemos lagrimas.
Y esa guitarra bendita sigue sonando a lo lejos, y recuerdo cuando dijiste que todo estaría bien, ¡y me dan ganas de gritarte que nada esta bien! ¡Que el cuento de hadas no tuvo un final feliz! ¡Y te maldigo un millón de veces! ¡Y me maldigo a mi un millón más!…
De pronto la guitarra se detiene, me envuelve el silencio, seco mis lagrimas con la mano, me pongo de pie, enciendo un cigarro y sigo caminando como antes de que tu llegaras, con un simple cadáver sin vida, sin expresión, sin emociones, sin lagrimas… y sin amor…

sábado, 3 de abril de 2010